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¿El Dinero Da la Felicidad? 

 noviembre 9, 2020

By  carla

Percibo que la gente tiende a creer que únicamente lograrán experimentar felicidad a través de las posesiones materiales, como si éstas fueran el santo grial o nos permitieran ser alguien en la vida. Para poder explicarles mi forma de pensar al respecto, quiero compartirles un poco de mi historia y qué pienso respecto a la felicidad viendo desde el aspecto monetario.

Creo que hay que empezar a saber diferenciar de lo placentero que es conseguir cosas a través del dinero y lo que realmente te hace experimentar la felicidad. La felicidad desde mi punto de vista es, como lo mencionaba en el Facebook Live anterior, desde la sensación de todo lo que te hace sentir bien, pero previo a esa sensación, debe existir una toma de conciencia, observar nuestros pensamientos, ideas y sueños que en repetidas ocasiones al no prestarle nuestra atención puede desviarnos a perseguir un sueño separado de lo que en esencia queremos o nos mueve dentro de nuestro particular estado de felicidad.

Recuerdo algunas pláticas donde descubrí varias tópicos acerca del dinero, en una de ellas por ejemplo, nos dijo el maestro que el dinero es como salir de casa en nuestros tiempos, porque en la prehistoria solían salir un grupo de hombres para ir a cazar y contábamos con las habilidades que nos permitían luchar contra un animal salvaje y gracias a ello alimentarnos y proveer a las familias. Actualmente, gracias a la evolución, se crearon diversos sistemas sociales que han cambiado la forma de vida  y nos han orillado a mantenernos ocupados de forma más intelectual. Otro aspecto que nos orilló a cambiar radicalmente las ocupaciones de nuestros antepasados, es el comercio, porque ahora vivimos bajo una globalización y especialización; es decir, cada quién está inmerso en sus necesidades. Existe una parte reptiliana que nos genera un furor muy grande a la hora de realizar nuestras compras, que es una actividad que nos remonta a la satisfacción y decisión del qué hacer con nuestros recursos.

Me di cuenta de que el dinero nos puede traer experiencias placenteras, pero es únicamente suficiente para la calidad de vida que quiero para mí y los míos. Entonces concluyo que el dinero, desde mi personal punto de vista, no llena mi vacío de felicidad interno, es agradable contar con él en la vida, lo elijo porque vivo en un mundo capitalista, pero trato de mantener un equilibrio. La relación que antes mantenía con el dinero y con casi todos los bienes materiales en general, era más bien como una persecusión, por lo tanto, me di a la tarea de darme cuenta qué cosas quería llenar a través del dinero. Por consiguiente, fui detectando cuáles eran las emociones que me generaba el tener dinero, como la seguridad.

Las personas nos manejamos a través de rituales y uno de ellos es cómo obtenemos nuestro dinero y logré sanar mi relación con el dinero cada vez que lograba ver las cosas con una visión más amplia y profunda. Mi ritmo de “hacer por hacer” cambió, también la dinámica de hacer más solo porque sí y a partir de ello, acuñé un término que en otras ocasiones me han escuchado nombrar, este es “Libertad Financiera con Propósito”, básicamente esto quiere decir ¿cómo voy a usar el dinero para conectar aún más con mi felicidad? Este punto parte de darme cuenta de que soy más que las circunstancias y cuando me pongo en ese lugar todo empieza a manifestarse de forma diferente; si yo conecto con mi felicidad, me vuelvo más integral, me equilibro y me amo más, lo que permitirá que yo genere una mayor y más estable abundancia.
Grábate muy bien estas palabras, “elijo tener dinero porque es una representación de la misma grandeza que existe dentro de mí, no porque eso me da felicidad, sino porque elijo que el dinero me dé experiencias felices ya que yo tengo experiencias felices conmigo”. A partir de ese punto, empiezo a integrarme, incluso con mi relación con el dinero.

El dinero es algo más que la consciencia de la cuenta exacta entre crédito y débito. Si debes dinero, estás anclado en el pasado, te guste o no, o si guardas en el banco o debajo del colchón, entonces estás al menos inconscientemente pensando en el futuro. Si te engañas pensando que no, da hasta el último peso ahora mismo y comienza una vida día a día.  Sin duda todo esto se debe a una necesidad de seguridad; nos han enseñado que guardar es tener una garantía, una red de seguridad para el futuro.

En contraste con lo mencionado anteriormente, está nuestra vida en la civilización de ahora, siempre preocupada por el pasado y planeando el futuro, nunca enfocada en el momento presente. ¿Cuántas vida perdemos porque nuestras mentes están viajando en el tiempo?

El concepto de dinero juego un papel peligrosamente subestimado en nuestra incapacidad, históricamente imbatible, para vivir en el momento presente.

No sólo los estudios antropológicos muestran una relación entre el uso del dinero y un decreciente sentido de vivir en el presente, mi propia y limitada experiencia me enseñó exactamente lo mismo.

¿Por qué la necesidad de dinero es un mito?

Tómate un minuto para observar a tu alrededor. Intenta encontrar una cosa que no se consiga con dinero. Apuesto a que no puedes. Incluso si cultivas tus propios alimentos, pagas por las semillas y pagas por las herramientas. Éste es el poder que le hemos otorgado al dinero, hemos llegado a creer que lo necesitamos, que dependemos de él para sobrevivir.

El hecho de que hayamos diseñado esta impersonal y destructiva economía alrededor de él, sólo sirve para perpetuar semejante ilusión. La historia cultural que constituye el dinero tiene tal poder de agarre en nuestras mentes que hemos llegado a creer que no es posible vivir sin él. Observando las acciones de la humanidad, podría parecer que vivir sin aire limpio, agua fresca y suelo fértil se considera sólo un reto moderado en comparación con vivir sin dinero.

Se ha extendido la extraña creencia de que el dinero nos provee, cuando en realidad, es la naturaleza (incluyendo a los humanos) la que lo hace. Que debemos depender del dinero es simplemente otra ilusión, a la que damos poder sólo porque colectivamente acordamos creer en ella. Incluso Adam Smith, el padre de la economía moderna dijo: “el dinero es una cuestión de creencia”.

Creemos en él porque la experiencia nos ha enseñado que podemos obtener cosas a cambio de él y cada vez que ejecutamos ciertos rituales, tales como; firmar un cheque, comprar con tarjeta, etc, reforzamos la creencia y su arraigo en nuestras mentes.

La moneta Fiar, la forma de dinero más común en este momento, no tiene valor intrínseco como para usarla como medio de intercambio, lo que significa que a menos que creamos en las historias sociopolíticas, culturales y económicas que van con ellas como desgraciadamente han descubierto los países que han sufrido hiperinflación.

Si nuestra cultura deja de creer en los mitos que apoyan el dinero y las crisis ecológicas, sociales y financieras convergentes que nos fuerzan a hacerlo, los billetes en el banco (que es un sistema de reserva fraccionada no son muchos) no tendrían más valor que el que tienen para hacer un fuego. Que es creeme mucho menor que el de un trozo de corteza de un árbol.

Para concluir, te invito a reconocer tu valor, liberarte de la ilusión de valorarte a través del dinero (materialismo) y me conecta con mi grandeza (abundancia).

Recuerda que reconocer tu propósito te libera del dinero y te otorga la capacidad de recibir dinero constantemente.

“Más que amor, dinero o fama, dame confianza” Henry David Thoreau.

carla


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